Acció pel Patrimoni, alerta ante el abandono del jardín del Convento de la Puridad.

Acció pel Patrimoni Valencià, ha tramitado una queja ante la Junta Municipal de Ciutat Vella, por el abandono que sufre el jardín del antiguo Convento de la Puridad de Valencia. Desde que en enero de 2008 la concejalia de urbanismo aprobase la catalogación como zona BIC tanto del jardín como la muralla del antiguo cenobio que fundo el rey Jaume I en el año 1239, no se ha aprobado ninguna partida económica, y en especial la referida a la Concejalía de Parques y Jardines para el mantenimiento del arbolado existente en dicho recinto, en especial del olivo de más de 16 metros de alto, y posiblemente el más alto del mundo, y tres palmeras con casi 200 años de antigüedad.

La entidad defensora del patrimonio valenciano, ha reclamado en la instancia presentada al ayuntamiento de Valencia, que se haga cumplir el trámite establecido sobre la Orden del 22 Diciembre de 2009 por la Generalitat Valenciana, sobre el tratamiento y las medidas que se deben adoptar para la lucha contra la plaga del “Picudo Rojo”, y que ponen en peligro estos tres ejemplares únicos de nuestra ciudad, además de ser emblemas de la historia de este antiguo jardín.

El presidente de Acció pel Patrimoni Valencià, Luis Ramírez, ha lamentado de nuevo el abandono constante que sufre este entorno del casco antiguo de la ciudad, así como un trámite económico para su recuperación, “es muy triste ver grandes inversiones en simples actos que no embellecen la ciudad, y en cambio no hay dinero para la recuperación de 500 m2 de un jardín con casi VIII siglos de historia”.

En caso que el Ayuntamiento de Valencia, no actúe con rapidez para evitar una posible plaga o la desaparición de este entorno, utilizará todos los medios legales para denunciar el abandono del antiguo jardín de la Puridad.

Dimecres 25 de Maig a les 11:30 horas. Pérez Bayer un il.lustrat en la Cort de Carles III.



La Generalitat restaura una iglesia en Lorca mientras la Roqueta y la Seda se caen

Dos organizaciones vicentinas critican al Consell por comprometer 300.000 euros en Murcia, aunque se solidarizan por el terremoto.

J. P. VALENCIA Dos organizaciones vicentinas han denunciado el "agravio comparativo" que supone el hecho de que la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana done 300.000 euros para restaurar la iglesia de San Cristóbal de Lorca mientras se mantienen en el olvido monumentos históricos de Valencia como el Monasterio de San Vicente de la Roqueta y el Colegio de Arte Mayor de la Seda, de propiedad municipal y privada respectivamente. De "sonrojo" y "estupefacción" llegan a hablar la Asociación Cofradía de San Vicente Mártir y la Asociación Via Vicentius Valentiae-Gogistes Valencians, que muestran, sin embargo, su solidaridad con la ciudad murciana devastada por el terremoto."Más allá de que nos unamos, como no puede ser de otra manera, al dolor que sufren los habitantes de esta localidad por la catástrofe natural sufrida, hay otros elementos que valoramos", dicen. "La inversión de la mencionada cantidad en un bien arquitectónico de otra comunidad autónoma -continúan- es un agravio comparativo que nos produce sonrojo cuando nuestro histórico Monasterio de San Vicente de la Roqueta y el Colegio de Arte Mayor de la Seda están clamando hace lustros por su supervivencia".Para las organizaciones vicentinas de la Comunitat Valenciana, "la celeridad mostrada por nuestros gobernantes en la defensa del patrimonio ajeno es echada de menos en este caso en la defensa del nuestro".

Editado en el diario Levante-EMV

Un monasterio apartado

En poco tiempo he visitado la cartuja de Valldecrist, en tierras del Palancia, en dos ocasiones. En la primera me uní a un grupo de turistas acompañados de un guía que les suministró una buena ración de historias a cuál más curiosa y apócrifa. La segunda fue esta misma semana, con la asociación de jubilados de Alfara del Patriarca, en la que nos acompañó Josep-Marí Gómez, especialista en este cenobio, que hizo una ajustada exposición de la historia de la construcción del monasterio y de las funcionalidades de cada dependencia. No faltaron las referencias a Bonifaci Ferrer, primer señor de Alfara, que, como prior general de la orden de obediencia aviñonesa, contribuyó al esplendor que tuvo el conjunto de Altura.A diferencia de la visita a un monumento histórico completo cuya realidad se impone a los sentidos, los restos arqueológicos y las ruinas necesitan, para ser comprendidas, de unos conocimientos pacientemente construidos y divulgados con precisión. De otro modo, la evocación romántica vuela sin freno y lo que es una cripta de las reliquias se convierte en una bodega con un pasadizo por el que los monjes podían salir secretamente del monasterio, como pícaramente insinuaba el guía de la visita otoñal.Valldecrist, como consecuencia de guerras y exclaustraciones y de la desamortización y venta a particulares, ha sufrido expolios y destrucciones. Hoy no es más que una imponente ruina declarada Bien de Interés Cultural. Felizmente, el recinto es propiedad de la Generalitat y de la diputación castellonense, que, de forma intermitente, se ocupan de ella. La diputación de Castellón restauró la primitiva capilla de San Martín; diversas escuelas taller permitieron la recuperación de restos arquitectónicos y la consolidación de elementos de inminente deterioro; la Fundación La luz de las imágenes, con ocasión de la exposición de Segorbe, hizo una intervención conservadora en la capilla mayor, con cargo al 1% cultural del Ministerio de Fomento.Pero este monumento no tiene padrinos que lo avalen, ni es citado en el Estatut ni hay prevista una ley especial de conservación. Ni siquiera los pueblos del área de influencia de la cartuja se han propuesto coordinar acciones o proyectos de puesta en valor de este espacio y su explotación como recurso económico y cultural dinamizador del territorio. Sólo una benévola asociación cultural trabaja en la investigación y difusión de la historia y en la preservación de sus valores, editando revistas y libros o participando en congresos.Uno puede entender que, cuando los recursos son magros, haya que atender con prioridad los monumentos más significativos o que necesitan de urgente intervención. La cartuja de Valldecrist, aunque tiene un estudio previo de 1985, carece de plan director que oriente su futuro. Hoy resulta impensable, por caro de ejecutar y de mantener, un proyecto de reconstrucción del monasterio para convertirlo en un gran centro cultural en la provincia de Castellón. Ni siquiera forma parte de un conjunto urbano accesible a pesar de las mejoras del camino rural.Pero alguna cosa es deseable que se haga. Que continúen los trabajos de excavación arqueológica, que se consoliden los elementos deteriorados o que la propia excavación pone en riesgo, que los elementos hallados se conserven con seguridad y se puedan exponer en una instalación museística. Tal vez podría reconstruirse una de las celdas del gran claustro para que el visitante pueda entender la forma de vida de los monjes que la habitaron. Igualmente puede haber un centro de interpretación y de recepción de visitantes, como se ha hecho en otros lugares, que serian guiados en su recorrido mediante paneles explicativos. Cualquier cosa para evitar que vuelva a tener un aspecto de abandono que ya no tiene. Enric M. Cuñat